domingo, 10 de febrero de 2008

Nosotros que podemos

Uno de los sustantivos que van de la mano de Sydney es (la) Ópera. Siempre quise ver una sentada en uno de sus palcos. En Nochevieja, ya tuve la oportunidad de comerme las no-uvas desde allí. Esta vez, la oportunidad se presentó en bandeja de plata y en forma de La Bohème. Cogimos buen sitio, y a diferencia de lo que yo creía, nos llevamos comida, bebida y hasta pudimos descalzarnos. Y la vimos escuchando el silencio sepulcral de 10.000 personas más sobre una manta de picnic y bajo el sol del atardecer.

En Sydney se estilan mucho este tipo de eventos. Y se agradecen. Y siempre al aire libre y alrededor de comida con la excusa de socializar. Hace poco tiempo vimos jazz en el Domain. Ahora tocó opera. Y si algo destaco de los australianos es su capacidad para organizar a las masas: no sé si es una habilidad aprendida a raíz de los Juegos olímpicos o si se trata de algo innato.

El caso es que todo está medido y calculado. Si hace sol, 500 voluntarios te ofrecen crema. Si llueve, seguramente hagan lo mismo con los ponchos esos estilosos. A la entrada, bolsas de basura de todos los tamaños; a la salida, esa mismas bolsas perfectamente recogidas y el césped impoluto.

Pasillos marcados a tiza sobre el verde y baños de quita y pon que relucen de forma poco habitual. Pantallas en puntos estratégicos y puestos de comida variados como las últimas plantas de los centros comerciales.

La gente es civilizada, responde y da gusto. Y ahí estamos los españoles para reivindicar lo nuestro siempre con la coletillas “uy, si esto lo hacen en España…”

2 comentarios:

Isabel dijo...

Pues sería Sodoma y Gomera (como dicen por mi oficina). Y lo del silencio... bueno, estaría adornado con diversos:
¡Pépe!, ¡pásame el jamón!
¡Niño, te quieres estar quieto ya!
Tíralo al suelo que por un papel, qué más da...

Pero es que Spain is different ;-)

Anónimo dijo...

Isa!

Sólo con la poca práctica para estirar la manta de picnic dábamos el cante...eso y las voces de cuando hablas susurrando a gritos creo que nos delataron como foráneos...

(espero crónica a la berlinale!)